miércoles, 20 de febrero de 2008

El relato


Acabas de leer el relato y me miras sonriente, luego señalas hacía abajo con cara de sorpresa. Para que nadie se dé cuenta, tiro un lápiz al suelo y observo. Sonrio, al comprovar que por la excitación tu pantalón te ha mojado y tienes una erección increible. Me levanto y te sonrio picaramente. Con gestos te pido que vayamos al lavabo. Te levantas, tapándote la mancha y te alejas hacia el lavabo. Yo espero unos segundos, luego me levantó y voy tras de tí.
Una vez en el baño, nos abrazamos y pegando mi cuerpo al tuyo te susurró:
- Me encanta que me desees - mientras te desabrocho la cremallera del pantalón
- Es imposible no hacerlo - me replicas besando mis labios.
Meto mi mano, buscando tu sexo hinchado y lo saco cuidadosamente. Nos besamos apasionadamente y me arrodillo sin dejar de mirarte. Abro la boca, dispuesta a lamer el mejor de los manjares y tú me observas, enredando tus manos en mi pelo. Acerco la lengua al glande, lo introduzco en mi boca y empiezo a saborearlo. Me deleito con su sabor, paseando mi lengua por todos sus recobecos, mientras tú cierras los ojos y disfrutas del momento. Me encanta oírte gemir, saber que estás excitado y que esa excitación es por mi causa. Sigo lamiento tu sexo, saco el glande de mi boca y lamo el tronco en sentido descendente, hasta tus huevos. Los lamo y chupeteo disfrutando de ese sabor. Hasta que me suplica que me detenga, que no quieres terminar aún. Me levanto, me coges de la mano y me llevas hasta uno de los baños. Tras cerrar la puerta, nos besamos apasionadamente, y aprovechas para subirme la falda del vestido. Acaricias mi pierna con tu mano y la llevas hasta mi entre pierna. Ambos jadeamos excitados, mientras seguimos besandonos y nuestra manos descubren cada rincón de la piel del otro.
Tus manos se enredan en la goma de mis braguitas y me las bajas suavemente, estoy excitada y cada gesto tuyo me excita más, deseo tenerte dentro, sentirme en mí y te suplico que aceleres tus movimientos. Te sientas sobre la taza del vater, tu sexo erecto apunta hacía mí y sólo pienso en sentirlo dentro de mí. Me siento sobre tus piernas, guiando tu pene hasta mi húmedo agujero.
Deciendo despacio, sintiendo como tu sexo se acomoda al mio, como se unen el uno con el otro. Y cuando lo tengo completamente en mí, empiezo a cabalgar, primero despacio, enredando mis brazos en tu cuello y besándote apasionadamente. Luego voy acelerando mis movimientos poco a poco, mientras tu me ayudas a hacerlo, sujetándome firmemente por la cintura.
Nuestras bocas se comen la una a la otra y nuestros cuerpos se acompasan en un intenso baile de pasión. Me muevo despacio, sintiendo como tu sexo entra y sale de mí, me encanta esta sensación, y me encanta tenerte dentro de mí, tanto que no quisiera que este momento terminara nunca. Pero sé que tu excitación ahora es mucha, demasiada, y que no aguantarás mucho más sin correrte. Empujas contra mí, acelero mis movimientos y siento como tu sexo se hincha dentro de mí. Mi sexo también está a punto de explotar, acompasamos nuestros movimientos y en pocos segundos nos corremos al unísono, abrazándonos con fuerza.
Luego nos miramos a los ojos y te susurró:
- Te quiero, te quiero mucho.
Me emociona pensar que todo ese momento vivido ha sido a causa del efecto que mi relato ha causado en tí.
Erotikakarenc.

2 comentarios:

Rinaldo dijo...

Bueno niña, vaya pedazo de historia que has creado. Me ha encantado, la he vuelto a vivir tal y como la primera vez que la soñamos y hoy, ahora mismo la acabamos de volver a vivir, pero tocándonos, sintiéndonos.
TKM

Anónimo dijo...

Yo también te quiero, y sólo puedo decirte, gracias por ese momento que me acabas de regalar. TKM.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...