martes, 5 de febrero de 2008

Lo que me inspiras.

...Tus palabras me ponen a mil e intento escribir un párrafo más, pero tu mano se desliza suavemente sobre mi espalda hasta llegar a mis nalgas, donde deslizas un dedo por la raja, y lo llevas hasta mi sexo con mucha suavidad. Descubres el efecto que tus palabras han causado en mí y no puedes evitar la tentación de embadurnar dos de tus dedos con mis jugos e introducirlos en mí. Gimo al sentir como me penetran y tengo que dejar de escribir, pero tu me susurras al oído:
- Sigue, preciosa.
Intento seguir escribiendo lo que tengo en mi mente, mientras tus dedos se mueven entrando y saliendo de mí, produciéndome un agradable gemido que suena a música para tus oídos. Me cuesta concentrarme en lo que estoy escribiendo con esas caricias que me das. Tus labios besan mi hombro y siento como tu pene, pegado a mi cadera, cada vez está más duro.
Ahora tus dedos se deslizan hacía mi clítoris y yo intento seguir escribiendo, empiezas a masajearlo y de nuevo, gimo, incluso me estremezco y dejo de escribir, no puedo concentrarme mientras tú me acaricias y me haces llegar al cielo. Tus dedos se mueven sinuosos sobre mi clítoris. Apartó el portátil y recuesto mi cabeza sobre la alfombra, luego te suplico:
- Házmelo.
Tu sigues acariciando mi clítoris, mientras te colocas entre mis piernas, pero dejas de sobarlo cuando tu pene choca contra mi culo, entonces decides acariciar mis labios con él. Lo haces, guiándolo suavemente y obviando siempre mi agujero vaginal; lo restriegas por mis labios mayores, por mi clítoris e incluso por el agujero de mi ano, pero nunca por mi agujero vaginal que chorrea jugos a borbotones. Me muerdo el labio inferior, te deseo y deseo que me penetres, deseo tenerte dentro de mí, pero también prefiero que seas tú quien decida el momento, aunque me hagas sufrir de placer. Finalmente sitúas tu pene a la entrada de mi sexo, y empujando despacio lo vas introduciendo. Pequeños gemidos escapan de mi garganta cada vez que introduces un poco más, cuando ya esta todo dentro de mí, te quedas inmóvil, besas mi nuca, acaricias mis brazos (extendidos a lado y lado) desde mis hombros hasta llegar a mis manos donde se entrelazan con las tuyas. Comienzas a arremeter, despacio como queriendo retener ese momento en tu memoria, yo gimo en cada embestida, me excita sobremanera que me hagas el amor así, sin que pueda verte la cara y tú lo sabes, por eso te deleitas haciéndomelo lentamente.
Disfruto del momento igual que tú, ambos lo gozamos acompasando nuestros movimientos, nuestros gemidos. Poco a poco vas acelerando el ritmo, haciendo que el placer que me das vaya aumentando despacio, siento tu sexo hinchadose dentro de mí y tú sientes las paredes de mi vagina estrujándolo y poco a poco el placer va creciendo en ambos hasta que alcanzamos el orgasmo al unísono. Cuando dejamos de convulsionarnos me besas en la nuca, acercas tu boca a mi oído y me susurras:
- Ya puedes seguir escribiendo, princesita.
Acerco el portátil hacía mí y casi sin pensar las palabras van saliendo una a una, porque tú me inspiras.
Erotika

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, nena. Has conseguido hacerlo aun más increíble y hermoso. Eres unica, preciosa guerrera, y me alegro , poder ser ese que te inspira de vez en cuando y te esos masajes tan intensos, los que te hacen poner toda la "carne" en el asador.
Tu principesco.

Anónimo dijo...

es lo mas exitante que he leido,
bueno escribo mas despues porque tengo que seguir haciendolo con mi novio adios! :)

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