domingo, 30 de marzo de 2008

Fetiches

Hoy tengo ganas de seducirte, y mi idea es utilizar nuestros fetiches para hacerlo. Busco una blusa blanca y semitransparente que tengo, me la pongo sin abrocharla, debajo no llevo absolutamente nada, ni bragas ni sujetador, sólo la blusa. Me pongo unas medias blancas, y los zapatos de tacón esos que tanto me gusta llevar cuando quiero seducirte, porque estilizan mi figura. Camino hacía el comedor, donde tú estás sentado en el sofá, leyendo un libro. Cuando me ves entran tan sensual y atractiva, dejas el libro a un lado y me sonries. Sabes perfectamente lo que quiero. Me acerco a tí, y me agacho para besarte en los labios y entonces puedes ver mis senos colgando frente a tí semiescondidos tras la blusa. Me siento sobre tus piernas y tú metes tu mano por entre la blusa, acaricias mi seno y toda mi piel se eriza. Acerco mi boca a la tuya y nos besamos larga y apasionadamente, buscandonos la lengua mutuamente. Metes la otra mano bajo la blusa y acaricias el otro pecho, luego apartas la blusa con tus manos, la haces descender por mis brazos y la dejas caer al suelo mientras contemplas como mis senos aparecen erectos y altivos. Tus manos acarician todo mi cuerpo, mi espalda, mis hombros, se deslizan hasta mis caderas, y estrujan mis nalgas, lo que hace que todo mi cuerpo se excite. El tuyo también se excita al sentir el contacto de mi piel en tus manos. Por eso deslizo mis manos a tu entrepierna, bajo la cremallera del pantalón, rebusco y saco tu sexo que me desea ansioso. Lo acaricio suavemente, mientras tus dedos buscan mi clítoris. Siento como lo acaricias, como me haces vibrar, y como se deslizan hasta mi vulva. Mi piel se eriza, mientras mi manos masajean tu verga de arriba abajo, suavemente. Siento la humedad que tus caricias provocan en mi sexo y me pego a tí más, necesito sentirte, tenerte, te miro a los ojos y dirijo tu sexo al mio, que dejas de acariciar. Lo restriego por mi húmeda vulva y luego me lo introduzco despacio. Siento como entra y como te tengo, por fin, dentro de mí. Empiezo a moverme despacio, arriba y abajo, sintiendo como entras y sales de mí, sintiendo ese placer que sólo tú sabes darme. Te abrazo y me abrazas y nos quedamos un rato inmóviles, abrazandonos mutuamente, sintiendonos. Luego empiezas a moverte tú y yo te sigo, nuestras bocas vuelven a besarse, tus ojos me dicen cuanto me deseas, cuanto me quieres y yo deseo estar así eternamente, sintiendote en mí. Pero finalmente ambos nos dejamos ir, empiezo a cabalgarte salvajamente, sintiendote cada vez más profundamente, hasta que siento como tu sexo se hincha en mí y como en el mio empieza a nacer un orgasmo. Empujo con más fuerza y finalmente me corro, seguidamente lo haces tú llenandome con tu esencia y me siento feliz. Te abrazo y te beso con pasión y te susurro: Te quiero.

1 comentario:

Rinaldo dijo...

Princesa, como sabes seducirme con las palabras, imaginando esa escena donde tu cuerpo se asoma por esas prendas que apenas lo tapan, donde además se realzan, se multiplican, llenándote de erotismo y de deseo irrefrenable. Eres adorable y quiero ser tu fetiche. Puedes hacer conmigo, lo que quieras.
Como expresas lo más ardiente y sensual, pero siempre con ese arte y ese romanticismo tan extraordinario.

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