martes, 29 de abril de 2008

Hoy estabas aquí

Hoy tenía ganas de tí, y hoy tú estabas aquí, tu mano curiosa se metió entre mis piernas, buscando ese calente lugar donde todos mis deseos se juntan. Empezaste a hurgar en mi clitoris, aunque en realidad era mi mano la que lo hacía, pero en mi mente eras tú, tú estabas conmigo, tu pegado a mí, tú diciendome que me deseabas, metiendote entre los calientes recovecos de mi sexo, haciendo que tu sexo me penetrara, dándome ese placer que sólo tú me sabes dar. Tus manos acariciaban mis senos, tus labios se pegaban a mi oido y me susurraban lo zorrita que soy y lo caliente que te pongo, y todo mi cuerpo se tensaba, se convulsionaba y alcanzaba el orgasmo, pensando en tí, sintiendote aquí.

K

lunes, 28 de abril de 2008

Enredados

Enredados estamos, pegados como a fuego, tu y yo, dos en uno. A pesar de la distancia, puedo sentirte pegado a mí, como si una cuerda fuerte nos hubiera anudado cuerpo a cuerpo y pegados los dos, sintiendo nuestras pieles, sintiendonos más que nunca en un sueño eterno.



Noto tu calor

Puedo percibir todo el calor que desprendes, ese que me traspasa, que me hace sentirte plenamente, con toda la intensidad. Esa cercanía cada vez mayor sobre tu cuerpo, ese maravilloso cuerpo que tengo el privilegio de tener tan cerca, tan cerca, que me quema y por el que muero por abrasarme siempre.

viernes, 25 de abril de 2008

Estoy en tus pensamientos

Imagino que estás pensando en mi, que tus manos hacen, que inconscientemente te toques,
creyendo que soy yo quién está a tu lado acariciándote, besándote, haciéndote el amor. Ese
rincón tuyo donde no hay nada más que un calor sofocante y unas sábanas húmedas bajo tu
desnudo cuerpo, está también presente mi cuerpo, en tus pensamientos y, en tus
tocamientos. Y me encanta saber que soy tu fantasía.

miércoles, 23 de abril de 2008

Nuestro libro


Nuestro libro, ese que hacemos día a día, tiene cada dia una página especial. Por que tú eres especial y me haces sentir especial, con cada gesto tuyo por pequeño que sea me siento querida, me siento distinta, única y importante para tí y eso es algo tan maravilloso y especial que sólo puedo agradecertelo de la única manera que sé, y es escribiendo cada día en nuestro libro. Te quiero.

Feliz día de Sant Jordi

Hoy es Sant Jordi... y casi no he tenido tiempo de respirar, pero no quería dejar pasar
este momento para dedicarte un beso y una flor, porque el libro le vamos haciendo tú y yo
cada día, con la suerte de tenerte, con la fuerza de tu corazón y ese grandioso amor que
nos mantiene más y más unidos. Felicidades preciosa.

lunes, 21 de abril de 2008

A pocos milímetros

Hemos conseguido superar nuestras debilidades, hasta el punto de entregarnos a este tipo
de juegos tan perversos que nos hacen superarnos cada día más para estar más y más
calientes todavía. Nos gusta jugar a provocar. Lo hacemos, de tal forma, que cada uno
quiera echar más leña al fuego, hasta conseguir que uno de los dos deponga su actitud, el
límite lo pone la distancia y esa distancia es cada vez menor, imperceptible. Apenas nos
separan unos milímetros cuando nuestras bocas están a punto de tocarse. Percibimos el
calor, sentimos nuestra respiración agitada y las muestras inequívocas de nuestra
excitación, ojos brillantes, pupilas dilatadas, vello erizado y nuestra piel enrojecida.
Ambos estamos deseando besarnos, juntar nuestros labios de una vez por todas y entregarnos
a la pasión, sin embargo queremos alargar el juego, como si pudiéramos hacerlo eterno.

Nuestro rincón



Este es nuestro rincón, ese lugar donde me siento a gusto, donde te puedo encontrar y contarte mis más oscuros secretos, donde un beso tuyo se convierte en mi universo, donde las caricias, son dulces como la miel. Un lugar donde acudir cuando los demás me agobia, cuando me siento triste, cuando quiero decirte cuanto te quiero y cuanto te echo de menos, encontrarnos en este rincón es como un bálsamo y lo que más feliz me hace es venir aquí y encontrarte, encontrar tus palabras, tu deseos, tus secretos escondidos y tus besos, tus abrazos, encontarte a tí en este mar de sentimientos que nos envuelve. Nuestro rincón ese lugar que nunca cambiará y siempre estará aquí, porque sólo aquí siento tu calor y puedo decirte sin temor que "TE QUIERO" .

K.

viernes, 18 de abril de 2008

La reunión

Sé que estás en tu despacho y que en toda la tarde no has salido de ahí, por eso he pensado que si tú no vienes a mí, iré yo a desestresarte, por eso me preparo a conciencia en el baño. Me quito la ropa dejandome sólo las medias y los zapatos de tacón y me pongo mi gabardina, avanzo sigilosa hasta tu despacho, llamo a la puerta y tras decirte que soy yo, entro. Tu cara se ilumina al verme, cierro la puerta con llave y también las cortinas, para que nadie nos veas, enseguida te das cuenta que voy a por algo más que un simple consejo de tí, me acerco a tí colocandome detrás de tí y te hago un masaje en la espalda. Tú te dejas hacer, sabes que alguna sorpresa te he preparado, tras el corto masaje me siento sobre tus piernas, te beso, luego me pongo de pie frente a tí apoyada en la mesa y dejo que tus manos desabrochen la gabardina poco a poco, debajo ves como aparecen mis senos desnudos que acaricias suavemente, los besas y los chupas, haciendome estremecer de deseo, sigues abriendo los botones y ahora es mi sexo desnudo el que aparece y se te muestra, hundes tus dedos en él y todo mi cuerpo se eriza, gimo, y enseguida siento tu lengua buscando mi clítoris, me tumbo sobre la mesa para estar más cómoda y dejo que tu boca haga ese maravilloso trabajo que sólo tú sabes hacer. Gimo y me retuerzo de placer sintiendo como tu lengua se mueve sabiamente por mi sexo, la siento entrar en mi vulva y un fuerte espasmo revuelve mi cuerpo, aprieto tu cabeza contra mi sexo. Uff, estoy a cien, pero te pido que te detengas, sé que tú también estás a mí, por eso me arrodillo frente a tí, te desabrocho el pantalón y sacó su sexo altivo y erecto, me encanta verlo así, tan resplandeciente y lleno de deseo. Acerco mi boca, saco la lengua y lamo el glande y poco a poco voy lamiendo todo el tronco de arriba hacía abajo y de abajo hacia arriba, vuelvo a lamer el glande y me lo introduzco en la boca, tu gimes, me observas mientras te la mamo y yo también te observo, el placer se dibuja en tus ojos. Siento las primeras gotas de líquido preseminal en mi boca y sigo lamiendo y chupeteando tu verga, quiero que te corras en mi boca, quiero sentir el sabor de tu esencia, por eso sigo chupando, usando mi boca como si fuera mi sexo, y haciendo que tu polla entre y salga de ella, cada vez más velozmente, rozando mi lengua contra su tronco, hasta que empiezo a sentir que sale tu leche, me la trago mientras tú te convulsionas y gimes de placer al descargarte completamente en mi boca.
Erotikakarenc

miércoles, 16 de abril de 2008

Amantes (final)


Luego, apagas el grifo del agua, sales de la ducha y me coges en brazos y me llevas hasta la cama. Por el camino yo me quejo:
- Vamos a mojarlo todo, cielo.
- No importa – me dices – hoy nada importa.
Y me deposita dulcemente sobre la cama. Te echas sobre mí y sigues besandome dulcemente, muerdes mi labio inferior, lo chupas y luego introduces tu lengua buscando la mia, ambas se juntan, se acarician, se sienten. Es la sublime sensación de un beso enamorado que hace erizar todo mi cuerpo de nuevo. Te abrazo y siento que podría estar así eternamente pegada a ti, sintiendote. Nos miramos a los ojos y me susurras:
- Te quiero.
Y esas palabras me suenan a música celestial cantada por un coro de querubines.
Seguimos besandonos y con tus labios trazas un camino desde me cuello, descendiendo dulcemente y despacio hasta mis senos. Les dedicas toda tu atención durante un rato. Los lames, chupeteas mis pezones y todo mi cuerpo vuelve a erizarse. Sigue descendiendo, ahora por mi vientre, siento cosquillas cuando tus labios llegan a mi ombligo y se acentuan cuando tu lengua se adentra en ese extraño agujero, rio y me retuerzo. Coloco mis manos sobre tu cabeza y enredo mis dedos en tu pelo, me haces sentir en el paraíso, un paraíso donde sólo estamos tu y yo. Continuas descendiendo, suspiro sintiendo tu lengua lamer cada centímetro de mi piel y sobre todo cuando llega a mi sexo, me estremezco y el suspiro que lanzo se vuelve más intenso, aprieto tu cabeza contra mi sexo, quiero sentirte más adentro aún. Tu lengua se enreda en mi clítoris y siento como lo lames y luego lo chupeteas. Seguidamente, lames mis labios vaginales y adentras tu lengua en mi vulva, mis gemidos se intensifican. Ahora siento como además de tu lengua también un dedo se adentra en mi vagina y un temblor agita todo mi cuerpo. Vuelvo a sentir el deseo que tenerte dentro, no sé como lo haces, pero logras que me ponga a mil con pocas caricias. Tu lengua sigue explorando mi sexo hasta lograr que casi llegue al orgasmo, pero tirando de tu pelo te obligo a apartarte para que eso no suceda. Vuelves a colocarte sobre mí, me miras, estás a cuatro patas sobre mí, miras tu sexo erecto y me sonries, enseguida sé lo que deseas. Te hago un gesto que significa un sí, un “venga” y diriges tu pene a mi boca. Lo cojo con la mano, y empiezo a lamer el glande muy suavemente. Me lo meto en la boca y lo saboreo con complacencia, mientras tú empiezas a gemir excitado. Poco a poco tu sexo va hinchadose en mi boca, con cada lametón y cada chupeteo. Lamo el tronco, lo mojo con mi saliva, pasando la lengua suavemente, hasta llegar a tus huevos, que lamo y chupeteo como un delicioso manjar. Suspiras y gimes, enredando tus manos en mis pelo y apretandolo fuertemente, desde mi posición veo como echas la cabeza hacía atrás. Sé que estás a mil, que tienes ganas de volver a poseerme, por eso saco tu polla de mi boca y te musito suavemente:
- Cariño, házmelo
Te colocas de nuevo sobre mí, entre mis piernas, estamos frente a frente, el uno sobre el otro. Nos besamos, nos miramos a los ojos tratando de vernos en los ojos el otro. Tu mano acaricia suavemente mi mejilla y luego desciende por mi hombro, acariciando suavemente mi brazo y luego mi cadera. Introduces tu mano entre tu cuerpo y el mio, guias tu erecto falo hasta mi húmedo agujero y de un solo empujón. Gimo al sentir como entras, me estremezco y empujo. Quiero tenerte dentro, tan adentro que nunca nos separemos. Empiezas a moverte suavemente, yo también me muevo y poco a poco vamos acompasando nuestros movimientos, sintiendonos, besandonos y abrazandonos, mientras describimos con caricias y gemidos los sentimientos que nos envuelven. La habitación se convierte en un concierto, donde tus manos tocan una guitarra y las mias un violín y juntos formamos un dueto perfecto que se compenetra en cada nota, en cada partitura que toca.
Nuestros cuerpos comparten el placer, sudan y se mueven para sentirse; entras y sales de mí, siento como tu verga resbala por mi vagina, como rozas el punto g y eso me hace ver las estrellas, esas que bajaste para mí y colgaste en nuestro cielo particular. Siento como el placer va aumentando poco a poco y como también tu sexo aumenta, se hincha dentro de mí, ambos estamos a punto de alcanzar el orgasmo final. Empujas, empujo, gritas, grito y por fin siento como te derramas en mí justo en el mismo instante en que yo alcanzo el orgasmo. Nos convulsionamos, gemimos y por fin nuestros cuerpos caen rendidos sobre la cama.
Tras eso, nos abrazamos y poco a poco el sopor del sueño nos vence. Cuando despierto al amanecer, tu ya no estás a mi lado. Busco por la habitación trato de escuchar, quizás estés en el baño, pero nada se oye. Pienso que tal vez todo fue un sueño, un maravilloso sueño en el que ambos haciamos realidad nuestro deseo más oculto, pero… no, esto no puede ser un sueño, me digo a mi misma, el destino no puede ser tan cruel como para hacerme creer que todo ha sido un sueño. Me levanto, estoy desnuda completamente, y empiezo a pensar que quizás no fue un sueño. Me dirijo al baño, enciendo la luz y… la ropa, tu ropa está en el suelo, tu corbata sobre la tapa del water, suspiro y pienso: “No ha sido un sueño” , pero ¿dónde estás, dónde te has metido? Camino hasta el comedor y allí estás tú, fumando un cigarro, mirando por la ventana, desnudo. Se ve tan hermoso tu cuerpo desnudo al contraluz de la ventana, me acerco despacio, abrazandote por detrás, beso tu hombro y te digo:
- Pensé que había sido un sueño.
- Nuestro sueño – dices tú simplemente y buscas mi mano para cogerla fuertemente con la mia.
Te abrazo desde atrás, porque fue un sueño maravilloso.

lunes, 14 de abril de 2008

Bajo tu lengua

Me haces sentirme en el cielo, cuando tu lengua, con asombrosa lentitud y habilidad dibuja mi cuerpo, perfilando cada rincón concienzudamente, esmerándote en aflorar todos los
placers que salen de cada poro de mi piel, concentrada en ofrecer con esa lengua tan maravillosa que mi cuerpo se sienta tranportado a otro mundo, al universo paralelo donde me tienes secuestrado. Quiero seguir sintiendo esa lengua de nuevo, volver a percibir cada uno de esos placeres a los que me tienes tan mal acostumbrado y a los que quiero regresar una y otra vez.

Rinaldo

jueves, 10 de abril de 2008

Amantes (seguimos)


Y tú no me haces esperar, no quieres hacerme esperar. Me apoyas contra la pared, abres mis piernas y me elevas un poco, acercas tu sexo al mío, siento como jugueteas en la entrada, restregando el glande en mi humedad. Estoy a cien y me muerdo el labio inferior. El deseo se dibuja en nuestros ojos y ya nada puede parar este torrente de sensaciones que nos envuelve. Gimo, gimes, por fin tu sexo se aventura a penetrarme, me estremezco, siento como lo deslizas hasta el fondo, te abrazo, te beso, me siento llena de ti. Tu me abrazas, pegas tu boca a mi oído, gimes y me haces estremecer. Me sujetas con fuerza entre tus brazos y muy despacio empiezas a moverte. Siento como entras y sales de mí, como te mueves cadenciosamente, haciéndome sentir toda tu virilidad. Nuestra pieles se rozan, se sienten, tus gemidos suenan como música celestial en mis oídos. Tus ojos y los míos se encuentran en la inmensidad del universo y siento como mi cuerpo se deshace en miles de deseos incontrolados. El agua resbala por nuestras pieles, al igual que nuestras manos que dibujan corazones en nuestro cuerpo. Ya no somos dos, ahora somos uno disfrutando de este momento.
Suspiro, y dejo caer mis piernas al suelo de la bañera, tus manos resbalan por mis senos hasta mi cintura y me depositas sobre el suelo. Sales de mí, necesitamos un descanso, un cambio, y muy suavemente me haces ponerte de espaldas a ti, mostrándote mi culito, mi espalda. Tu mano acaricia mi columna con un dedo, haciendo que mi piel se erice. Cierro los ojos al sentir ese dedos descender, bajar poco a poco, porque es sublime esa sensación. Luego el dedo se mete entre mis nalgas y todo mi cuerpo se convulsiona, desciende hasta mi sexo y siento como lo metes entre mis labios sexuales y me penetras con él. Mi sexo se humedece aún más y un sinfín de sensaciones me colman. Tus labios se pegan a mi nuca, la besas y otro estremecimiento cruza mi cuerpo. Gimo, suspiro, me siento dichosa por tenerte aquí, por sentirte pegada a mí y quiero más, quiero que esto no acabe, quiero sentirte para siempre así.
Ahora son dos los dedos que entran y salen de mi sexo, produciéndome un agradable placer que me obliga a gemir. Apoyo mis brazos en la pared y siento como mis piernas flaquean por el goce que siento. Pegas tu cuerpo al mío, mientras me sujetas con fuerza, dejas de meter tus dedos en mis sexo y diriges tus manos a mis senos que empiezas a masajear suavemente. Siento tu pene, entre mis nalgas; nuestros cuerpos son antorchas encendidas, quemando a toda mecha. Quiero que vuelvas a metérmela, quiero sentirla otra vez dentro de mí, por eso busco tu sexo con mi mano.
- Espera – musitas dulcemente en mi oído.
Siento como te separas un poco de mí, y como con tus manos separas mis nalgas, gimo al adivinar los que vas a hacer, te miro y me miras, te sonrío y me sonríes. Siento tu pene entrando despacio en mi ano, empujando poco a poco, lo has untado con el agua al igual que mi culo, para que pueda entrar más fácilmente. Gimo, me erizo, y espero el momento en que te deslices totalmente dentro de mi agujero trasero. Me muerdo el labio inferior, mientras siento como el glande va haciéndose un espacio en mi estrecho agujero.
-¡Ah! - Un quejido escapa de mis labios cuando siento como empujas hasta el fondo.
Tú también gimes y me sujetas por las caderas. Empiezas a empujar despacio, haciendo que tu sexo resbale gradualmente y con cada dulce embestida todo mi cuerpo se agitar irremediablemente. Tus manos se concentran en mi clítoris, ahora, y siento como tus dedos acarician mi clítoris aumentando la sensación de placer que invade mi cuerpo. Mi respiración se acelera con cada embestida, con cada caricia que aplicas sobre mi sexo y siento que si sigues empujando con esa fuerza, me voy a correr, todo mi cuerpo es un hervidero de sensaciones que se precipitan hacia el vacío de mis sentidos. El calor y la pasión suben por grados en este baño, mi respiración se acelera y siento como el placer empieza a crecer gradualmente en mi ano que se contrae apresando tu sexo y eso hace que este se hinche. Vamos a corrernos ambos, es algo irremediable ya. Tú empujas una y otra vez, yo también empujo contra ti, para sentirte más profundamente y entre gritos y espasmos de placer, tu leche llena mi ano mientras todo mi cuerpo se estremece alcanzando el orgasmo. Cuando nuestros cuerpos se calman, sacas tu sexo de mí y me abrazas, me doy media vuelta y nos fundimos en un cálido beso enamorado.
Continuará.

lunes, 7 de abril de 2008

Amantes

Luego me giro por completo hacía ti.
- ¡Hola cielo! – te digo.
- Hola
Nos abrazamos mientras el agua sigue cayendo sobre nosotros. Siento tu sexo erecto alojado entre mis piernas y empiezo a excitarme.
- ¿Cómo ha ido el día? – te pregunto.
- Agotador – me respondes, mientras acaricias mi espalda.
- Pues puedo ayudarte a relajarte – te susurro al oído, llevando mi mano hasta tu sexo y acariciandolo suavemente.
Tus manos están ahora acariciando mi culo, introduces tus dedos entre mis nalgas y buscas mi vulva. Nuestras bocas se comen con feroz hambre de besos, de humedades encontrandose en un camino de pasión. Mi cuerpo se estremece al sentir tus dedos hurgando en mi sexo que se humedece a cada roce. Suspiro acercando mi boca a tu oído, tú también suspiras al sentir como mi mano se mueve sobre tu sexo a buen ritmo. El eco de nuestros suspiros y gemidos se convierte en una canción de amor, el agua sigue resbalando por nuestros cuerpos, quiero fundirme contigo y por eso te abrazo con fuerza, subo mi pierna hasta tu cadera y siento como tu verga, hinchada y caliente choca contra la humedad de mi sexo. Nuestras manos describen con caricias el deseo que sentimos. Tu sexo vibra, el mio se estremece. Cojo tu sexo con mi mano y lo llevo hasta el mio suplicandote:
- ¡Métemela! Y tú no me haces esperar, no quieres hacerme esperar.
Continuará....

viernes, 4 de abril de 2008

HAY AMORES

Hoy quiero decicarte esta canción, que la escuchemos juntos en este rinconcito, abrazaditos el uno al otro, pegaditos como a fuego, porque cuando la escucho siento que te tengo un poquito más cerca y que mi amor por tí reverdece como dice la canción. Te quiero.

jueves, 3 de abril de 2008

Sorpresa


Llegué a casa exhausto después del trabajo y nada más entrar eschuché el ruido de la ducha. Supuse que estabas ahí, preparándote para mi llegada, seguramente para darme esos masajes y esos regalos tan excitantes y sorprendentes que sueles ofrecerme a diario. Me encantan esas sorpresas, pero ahora quiero ser yo quien te sorprenda. Me acerco hasta el baño sigilosamente y me voy quitando la ropa con el menor ruido posible. Mi corbata, sale volando, la americana se quedó en el pasillo, mi camisa baja hasta el suelo casi al mismo tiempo en que mi cinturon y mis pantalones, mi boxer se desliza por mis piernas y me ayudo de los pies para despojarme de esa última prenda. Estoy desnudo y tú al otro lado de la cortina de la ducha, puedo ver tu silueta preciosa al otro lado y el agua que choca sobre tu cuerpo, que junto con tu respiración forman una melodía seductora, solo esa imagen y ese sonido hacen que me haya excitado al máximo. No puedo esperar más, me cuelo en la ducha contigo y a tus espaldas te abrazo hasta que notes esa dureza que llevo al límite ubicándose entre tus glúteos y el susto se te pasa al notarme y cuando mis labios se apoderan de los tuyos y mi lengua busca saciarse con la tuya. Te giras y nuestros cuerpos desnudos se abrazan para seguir mojándonos por dentro y por fuera.

martes, 1 de abril de 2008

Mares de lujuria



Voy y vengo por mares de lujuria contigo,
Sintiendo tus eróticas caricias
Sobre mi piel estática
Que se eriza con el roce suave
De tus manos.

Mis pensamientos vagan
Por eróticos paraísos
Imaginando tu piel desnuda
Inventando besos inexistentes
Creando caricias nuevas
Que sólo tu y yo conocemos.

Piel sobre piel
En una cama deshecha,
Cuerpo sobre cuerpo,
Bailando danzas de amor,
Deseo sobre deseo
Buscando la salida
A toda esta pasión.

Y tú y yo,
En nuestro propio mundo
Ese donde sólo nosotros vivimos,
Ese que sólo nosotros conocemos,
Mundo de deseo, mundo de pasión
Mundo de eternas verdades
De grandes sentimientos
Nuestro mundo de amor.


Erotikakarenc

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