jueves, 10 de abril de 2008

Amantes (seguimos)


Y tú no me haces esperar, no quieres hacerme esperar. Me apoyas contra la pared, abres mis piernas y me elevas un poco, acercas tu sexo al mío, siento como jugueteas en la entrada, restregando el glande en mi humedad. Estoy a cien y me muerdo el labio inferior. El deseo se dibuja en nuestros ojos y ya nada puede parar este torrente de sensaciones que nos envuelve. Gimo, gimes, por fin tu sexo se aventura a penetrarme, me estremezco, siento como lo deslizas hasta el fondo, te abrazo, te beso, me siento llena de ti. Tu me abrazas, pegas tu boca a mi oído, gimes y me haces estremecer. Me sujetas con fuerza entre tus brazos y muy despacio empiezas a moverte. Siento como entras y sales de mí, como te mueves cadenciosamente, haciéndome sentir toda tu virilidad. Nuestra pieles se rozan, se sienten, tus gemidos suenan como música celestial en mis oídos. Tus ojos y los míos se encuentran en la inmensidad del universo y siento como mi cuerpo se deshace en miles de deseos incontrolados. El agua resbala por nuestras pieles, al igual que nuestras manos que dibujan corazones en nuestro cuerpo. Ya no somos dos, ahora somos uno disfrutando de este momento.
Suspiro, y dejo caer mis piernas al suelo de la bañera, tus manos resbalan por mis senos hasta mi cintura y me depositas sobre el suelo. Sales de mí, necesitamos un descanso, un cambio, y muy suavemente me haces ponerte de espaldas a ti, mostrándote mi culito, mi espalda. Tu mano acaricia mi columna con un dedo, haciendo que mi piel se erice. Cierro los ojos al sentir ese dedos descender, bajar poco a poco, porque es sublime esa sensación. Luego el dedo se mete entre mis nalgas y todo mi cuerpo se convulsiona, desciende hasta mi sexo y siento como lo metes entre mis labios sexuales y me penetras con él. Mi sexo se humedece aún más y un sinfín de sensaciones me colman. Tus labios se pegan a mi nuca, la besas y otro estremecimiento cruza mi cuerpo. Gimo, suspiro, me siento dichosa por tenerte aquí, por sentirte pegada a mí y quiero más, quiero que esto no acabe, quiero sentirte para siempre así.
Ahora son dos los dedos que entran y salen de mi sexo, produciéndome un agradable placer que me obliga a gemir. Apoyo mis brazos en la pared y siento como mis piernas flaquean por el goce que siento. Pegas tu cuerpo al mío, mientras me sujetas con fuerza, dejas de meter tus dedos en mis sexo y diriges tus manos a mis senos que empiezas a masajear suavemente. Siento tu pene, entre mis nalgas; nuestros cuerpos son antorchas encendidas, quemando a toda mecha. Quiero que vuelvas a metérmela, quiero sentirla otra vez dentro de mí, por eso busco tu sexo con mi mano.
- Espera – musitas dulcemente en mi oído.
Siento como te separas un poco de mí, y como con tus manos separas mis nalgas, gimo al adivinar los que vas a hacer, te miro y me miras, te sonrío y me sonríes. Siento tu pene entrando despacio en mi ano, empujando poco a poco, lo has untado con el agua al igual que mi culo, para que pueda entrar más fácilmente. Gimo, me erizo, y espero el momento en que te deslices totalmente dentro de mi agujero trasero. Me muerdo el labio inferior, mientras siento como el glande va haciéndose un espacio en mi estrecho agujero.
-¡Ah! - Un quejido escapa de mis labios cuando siento como empujas hasta el fondo.
Tú también gimes y me sujetas por las caderas. Empiezas a empujar despacio, haciendo que tu sexo resbale gradualmente y con cada dulce embestida todo mi cuerpo se agitar irremediablemente. Tus manos se concentran en mi clítoris, ahora, y siento como tus dedos acarician mi clítoris aumentando la sensación de placer que invade mi cuerpo. Mi respiración se acelera con cada embestida, con cada caricia que aplicas sobre mi sexo y siento que si sigues empujando con esa fuerza, me voy a correr, todo mi cuerpo es un hervidero de sensaciones que se precipitan hacia el vacío de mis sentidos. El calor y la pasión suben por grados en este baño, mi respiración se acelera y siento como el placer empieza a crecer gradualmente en mi ano que se contrae apresando tu sexo y eso hace que este se hinche. Vamos a corrernos ambos, es algo irremediable ya. Tú empujas una y otra vez, yo también empujo contra ti, para sentirte más profundamente y entre gritos y espasmos de placer, tu leche llena mi ano mientras todo mi cuerpo se estremece alcanzando el orgasmo. Cuando nuestros cuerpos se calman, sacas tu sexo de mí y me abrazas, me doy media vuelta y nos fundimos en un cálido beso enamorado.
Continuará.

4 comentarios:

Rinaldo dijo...

Buf, increíble esta sesión de amantes princesita, no veas como me ha puesto imaginando la escena y viendo la continuación de la otra, que ya se avecinaba excelsa, ahora he visto que no estaba equivocado en absoluto y que supera todo lo predecible y supongo que continuará en ese nivel o incluso otro superior si cabe.

Rinaldo dijo...

Por cierto, supongo que la publicarás, es una historia increíblemente hermosa para que no sea extendida para ojos sedientos de tu prosa. Bueno, bueno, que calentura.
TKM

Erotikakarenc dijo...

Me alegro de que te haya gustado, cielo. Y claro que lo publicaré, faltaría más. TKM.
K.

Rinaldo dijo...

No solo me ha gustado, me ha encantado, porque además de reflejar erotismo, es del bueno, bueno, vamos que me puso como de aquella manera.

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