lunes, 21 de abril de 2008

A pocos milímetros

Hemos conseguido superar nuestras debilidades, hasta el punto de entregarnos a este tipo
de juegos tan perversos que nos hacen superarnos cada día más para estar más y más
calientes todavía. Nos gusta jugar a provocar. Lo hacemos, de tal forma, que cada uno
quiera echar más leña al fuego, hasta conseguir que uno de los dos deponga su actitud, el
límite lo pone la distancia y esa distancia es cada vez menor, imperceptible. Apenas nos
separan unos milímetros cuando nuestras bocas están a punto de tocarse. Percibimos el
calor, sentimos nuestra respiración agitada y las muestras inequívocas de nuestra
excitación, ojos brillantes, pupilas dilatadas, vello erizado y nuestra piel enrojecida.
Ambos estamos deseando besarnos, juntar nuestros labios de una vez por todas y entregarnos
a la pasión, sin embargo queremos alargar el juego, como si pudiéramos hacerlo eterno.

1 comentario:

Erotikakarenc dijo...

No sé porqué pero al leerlo me he sentido excitada, recordado ese juego entre nosotros, y sólo deseo volver a jugar. Uhmm, te quiero,mi principe.
k.

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