lunes, 20 de octubre de 2008

Batalla erótica

Me miras con deseo desde el quicio de la puerta, entras, bajo tus pantalones se adivina el bulto que crece. Saco más el culo hacía afuera, te miro con deseo, entre traviesa y excitada. Te acercas despacio como queriendo hacerme desearte, veo como te bajas la cremallera del pantalón y me dices:
-Estás increible preciosa.
Veo como te acercas, ya sólo estás a unos centimetros, casi puedo sentir tu bulto pegado a mi culo. El calor de tu cuerpo de envuelve, y tus manos se posan sobre mis nalgas, apartas las braguitas y rozas mi raja con tus dedos y me estremezco, luego mirandote veo como sacas tu pene, que está ya totalmente erecto, hermoso. Rozas ahora mi raja con él, lo humedeces en mi humedad y me estremezco, cierro los ojos, echo mi cabeza hacía atrás, sabes que estoy a mil. Me conoces bien, pero decides hacerme desearte más. Por eso sigues rozando tu sexo en mi rajita, mientras llevas tu mano hasta mi clítoris y lo acaricias suavemente con tu dedo índice, todo mi cuerpo se estremece y empiezo a gemir, cierro los ojos y me sumerjo en las sensaciones que me produces y cuando estoy inmersa en mi propio placer acercas tu sexo a mi vulva y de un solo empujón me penetras. Gimo más fuerte al sentir como entras, me coges por las caderas y empiezas a empujar despacio, siento como tu sexo se desliza lentamente dentro y fuera de mí, luego como poco a poco vas aumentando el ritmo mientras tu boca besa mi cuello, gimo, y tu lengua lame mi cuello, cada vez estoy más excitada. Gimo cada vez más alto, más aceleradamente, y tu sigues empujando cada vez más rápido volviendome loca de placer, aceleras y aceleras sabiendo que estoy cada vez más excitada, siento como el orgasmo empieza a a nacer, empujó hacía tí y te grito:
-Sigue, sigue, no pares, cabrón.
Eso te enloquece y aceleras más, sabes que estoy a punto, lo sientes en las contracciones de mi vagina sobre tu sexo, que se hincha irremediablemente. Eso hace que me ponga aún más a mil y finalmente llego al orgasmo, gimiendo, gritando, estremeciendome y empujando hacía tí. Sigo empujando y empujando, hasta que siento que tú también estás a punto, empujas fuerte y finalmente te vacias en mí. Buff, acalorados, nos separamos. Y de la mano te llevo hasta la cama para seguir con esta batalla erótica.

1 comentario:

Lydia dijo...

Ardiente cúmulo de sensaciones... una esperada llegada... y toda una batalla erótica... donde el fuego cruzado es incesante... y siempre candente.

Besitos, pareja.

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