domingo, 30 de enero de 2011

IMAGINARTE

Me gusta imaginarte de mil y una forma. Pensar que estárs haciendo ahora que yo estoy apunto de irme a dormir, quizás tú también lo estés haciendo y estés pensando en mí y en la distancia nuestros labios se rozan, nos besamos deseandonos buenas noches y nos acostamos el uno junto al otro.

miércoles, 26 de enero de 2011

DESPERTANDO MIS SENTIDOS (3ª parte)

Noté un sexo duro, grande, e inquieto y esa sensación me encantó, tanto que sentí como mi sexo se humedecía de nuevo y no pude evitar acercar mis labios a los suyos y besarle profundamente, buscando su lengua dentro de su boca y tratando de darle el más profundo de los besos....

Me puse sobre él y sentí como su sexo chocaba con el mío a través de las telas de los bañadores. Nuestras pieles se erizaron, el calor nos inundó a ambos y estuvimos a punto de cometer la locura de hacerlo allí mismo, e incluso sentí los dedos de Fede introduciéndose dentro de mi bañador buscando mi clítoris, pero justo a tiempo le dije:

- No, aquí no, vamos a un sitio más intimo.

- Vale.

Salimos del jacuzzi cogidos de la mano, calientes ambos, deseosos de poseer al otro. Nos dirigimos hacía las duchas del vestuario de los hombres, ya que en ese momento no había nadie en el vestuario masculino. Una vez en una de las duchas, cerramos la puerta con el pestillo, Fede me arrinconó contra la pared, subí mi pierna derecha hasta su cadera; Fede encendió la ducha para que no se oyeran tanto nuestros movimientos y también para disimular y así dimos rienda suelta a nuestros deseos.

Sus dedos volvieron a colarse dentro de mi bañador en busca del clítoris, mientras yo sentía su sexo pegado a mi pelvis, erecto y duro como una piedra. Yo también introduje mi mano dentro de su bañador y atrapé aquel delicioso objeto de deseo entre mis dedos. Deslicé el slip por sus piernas y su polla se alzó altiva ante mí, mientras él mismo terminaba de deslizar el bañador por sus piernas hasta el suelo. Tenía un cuerpo perfecto, hermoso, musculado como el de una estatua griega. Y yo no podía creerme que un hombre así estuviera a punto de hacerme el amor. Cerré los ojos y me dejé llevar. Le besé apasionadamente, me abracé a él con mi pierna alrededor de su cintura y él me quitó la parte superior del bañador, haciendo que los tirantes bajaran lentamente por mis brazos. Mis senos quedaron al descubierto, al acecho de su boca que sin dilación acercó a mis pezones y los chupó. Todo mi cuerpo se agitó presa del placer.




Gemí, y la supliqué:

- Fóllame.

Le deseaba como a nada en el mundo y quería tenerle dentro, su polla que aún estaba entre mis manos, saltaba ansiosa, la acerqué a mi sexo aún tapado por el bañador. Fede me lo quitó, casi desgarrandolo, me alzó en brazos, de modo que pude rodearle con ambas piernas, y me hizo descender suavemente sobre su erecto falo.

- ¡Aaaaahhhh ¡ - Gemí al sentirle por fin dentro de mí.

Me abracé con fuerza a él, igual que él a mí, aunque tuvo que apoyar mi espalda sobre las frias baldosas de la pared de la ducha. Empezó a empujar, una, otra, y otra y otra vez, mientras yo sentia como aquella verga que me parecía incluso más grande que la de mi esposo me daba un placer maravilloso, algo que nunca antes había sentido. Nuestros cuerpos se acoplaron el uno al otro y abrazados estuvimos empujando ambos, sintiendonos, follandonos como locos, hasta que exhaustos ambos alcanzamos el orgasmo. Sentí como su semen me llenaba, como todo su cuerpo se convulsionaba entre mis brazos a la vez que lo hacía el mio y grité, gemí, sentí el éxtasis demoledor de mi orgasmo mezclado con el suyo como nunca antes lo había sentido.

Luego me derrumbé, y él conmigo y los dos caimos al suelo de rodillas, abrazados, unidos aún, con la respiración entrecortada. El agua seguia cayendo sobre nuestras cabezas y sus labios volvieron a besarme con intensidad, con pasión.

- ¡Ufff, ha sido increible! – Me susurró al oido.

Y entonces me dí cuenta, su pene seguía dentro de mí, mi entrepierna estaba mojada, pringosa, y su semen resbalaba por mis piernas.

- Te has corrido dentro – musité – no hemos usado preservativo.

- No, ¿por qué? ¿No tomas la pildora?

- No - musité de nuevo y me quedé inmóvil sin saber que hacer.

Él salió de mí y sentí como un nuevo chorretón de semen se deslizaba por mi pierna derecha. Me puse en pie, me limpie a conciencia con el agua de salia aún de la ducha y musité:

- No debiamos de haberlo hecho. Yo...

- No digas eso, ha sido la mejor experiencia de mi vida. Y me importa un comino lo que pase. Te quiero, y quiero que seas mia y lucharé por ello hasta que lo consiga.

- Sí, pero yo no sé si quiero... – un par de lágrimas se deslizaron por mis mejillas, estaba hecha un lio.

No podía negar que aquella había sido la mejor experiencia de mi vida y que me sentía feliz, pero seguia siendo una mujer casada, infeliz en mi matrimonio, pero casada. Y aquel joven, me estaba ofreciendo algo a lo que no sabía sí tenía derecho. Me levanté, me puse el bañador y salí de la ducha suplicandole a Fede: - Llevame a casa, por favor.

miércoles, 19 de enero de 2011

TU MANO

Tu mano se adentra en mis braguitas, tus labios besan mi cuello, mi cuerpo se excita, se eriza mi piel, mientras siento tu mano buscando el botón del placer, los hayas y todo mi cuerpo se estremece, no puedo evitarlo, me vuelves loca y más cuando tus dedos se mueven rozando mi clítoris, acariciandolo, mimandolo, no lo puedo resistir, gimo, grito, me vuelves loca con esas caricias. Y más se estremece mi cuerpo, cuando siento tu sexo cerca de mi culo, está duro, erecto y ansioso por poseerme. Un gemido largo y excitado sale de mi garganta cuando por fin me haces tuya, todo mi cuerpo se estremece y nuestros cuerpos juegan una batalla maravillosa en pos del más hermoso de los placeres, hasta que ambos alcanzamos el extasis, y cansados y sudorosos, caemos al suelo abrazados.

Te echo de menos

Echo de menos tus abrazos, tus caricias, tus besos, tu mirada, todo tu cuerpo.

martes, 18 de enero de 2011

TUYA

Nunca te he visto, nunca he tocado tu piel, ni me he mirado a tus ojos, pero lo sé todo de tí. Sé lo que quieres, lo que te gusta, sé que estás aquí, sé tantas cosas, y no necesito verte para saber todo de tí, porque soy tuya y eso me hace descubrir tus más escondidos secretos.

Enganchado a ti

Es inevitable sentirme enganchado a ti. Y asi quiero estar, pegado a ti, notarte por entero, morder tus labios y no dejarte escapar ni un segundo.
No puedo estar separado de ti.

viernes, 14 de enero de 2011

QUIERO

Quiero besarte, quiero atraparte, que seas mio y tenerte bajo mi influjo, que no te escapes, que nada nos separe, que este abrazo sea eterno y para siempre.

lunes, 10 de enero de 2011

DESPERTANDO MIS SENTIDOS (2ª parte)

Me levanté de la cama algo aturdida, ¿cómo podía sentirme tan atraída y excitada por otro hombre que no era mi marido? ¿Sería por culpa del poco caso que él me hacía? Era evidente que mi cuerpo me pedía guerra, que estaba pidiendo un poco de atención, pero me sentía culpable por lo sucedido con Fede. Me metí en la ducha inmersa en esos pensamientos, abrí el agua fría y dejé que recorriera todo mi cuerpo, pero a pesar de eso, no pude dejar de pensar en Fede y en lo sucedido con él.

Durante los siguientes dos días no volví al gimnasio, pero al tercero, aburrida pensé que lo mejor era coger el toro por los cuernos, sobretodo porque las dos últimas noches, mi marido ni siquiera había aparecido por casa y yo estaba segura que había pasado ambas noches con su amiguita. Sólo venía a casa por la mañana, a ducharse, ponerse un traje limpio y desayunar. Ni siquiera hablábamos ni me decía donde había estado durante la noche. Nuestra relación era cada vez más escasa.

Nada más entrar en la piscina vi a Fede nadando, en cuanto me vió salió de la piscina, se acercó a mí y me saludó:

- Buenos días, te echaba de menos.

- Buenos días, es que he estado un poco resfriada – le mentí excusándome

- Bueno, ahora ya estás aquí, supongo que ya estás mejor.

- Sí.

- ¿Vamos al Jacuzzi? – me propuso con mirada pícara.

- Vale.

Nos dirigimos al Jacuzzi, que como aún era temprano estaba vacío. Fede se sentó a mi lado y pasó su brazo por detrás de mis hombros. Aunque el gesto me sorprendió un poco dejé que lo hiciera. Posó su mano sobre mi hombro y acercando sus labios a mi oído me susurró:

- Estás increíble hoy, en cuanto te he visto mi sexo se ha puesto en pie de guerra.

- ¡Fede! – le recriminé suavemente, mientras su mano acariciaba mi hombro. Y sólo con ese gesto consiguió que empezara a excitarme.

- Te lo digo en serio, sino fuera porque estamos en un lugar público te hacía el amor aquí mismo.

Yo no podía creer que alguien más joven que yo me estuviera diciendo aquello. Pero era cierto, porque cogió mi mano y la puso sobre su sexo erecto añadiendo:

- Mira como estoy.



Esta vez en lugar de alarmarme o apartar mi mano, la dejé. Me gustaba la sensación de saber que alguien más joven que yo se excitaba viendo mi cuerpo semidesnudo. Noté un sexo duro, grande, e inquieto y esa sensación me encantó, tanto que sentí como mi sexo se humedecía de nuevo y no pude evitar acercar mis labios a los suyos y besarle profundamente, buscando su lengua dentro de su boca y tratando de darle el más profundo de los besos....

Tu olor

Percibo tu olor, allá por donde quiera que voy. Parece que en cada sitio estas junto a mí, noto ese aroma que desprende tu piel, tan personal como embriagador, tan aromático como intenso, tan sensual como ardiente. Ese olor eres tú. Por eso quiero pegarme de nuevo a ti y volverte a oler.

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