lunes, 10 de enero de 2011

DESPERTANDO MIS SENTIDOS (2ª parte)

Me levanté de la cama algo aturdida, ¿cómo podía sentirme tan atraída y excitada por otro hombre que no era mi marido? ¿Sería por culpa del poco caso que él me hacía? Era evidente que mi cuerpo me pedía guerra, que estaba pidiendo un poco de atención, pero me sentía culpable por lo sucedido con Fede. Me metí en la ducha inmersa en esos pensamientos, abrí el agua fría y dejé que recorriera todo mi cuerpo, pero a pesar de eso, no pude dejar de pensar en Fede y en lo sucedido con él.

Durante los siguientes dos días no volví al gimnasio, pero al tercero, aburrida pensé que lo mejor era coger el toro por los cuernos, sobretodo porque las dos últimas noches, mi marido ni siquiera había aparecido por casa y yo estaba segura que había pasado ambas noches con su amiguita. Sólo venía a casa por la mañana, a ducharse, ponerse un traje limpio y desayunar. Ni siquiera hablábamos ni me decía donde había estado durante la noche. Nuestra relación era cada vez más escasa.

Nada más entrar en la piscina vi a Fede nadando, en cuanto me vió salió de la piscina, se acercó a mí y me saludó:

- Buenos días, te echaba de menos.

- Buenos días, es que he estado un poco resfriada – le mentí excusándome

- Bueno, ahora ya estás aquí, supongo que ya estás mejor.

- Sí.

- ¿Vamos al Jacuzzi? – me propuso con mirada pícara.

- Vale.

Nos dirigimos al Jacuzzi, que como aún era temprano estaba vacío. Fede se sentó a mi lado y pasó su brazo por detrás de mis hombros. Aunque el gesto me sorprendió un poco dejé que lo hiciera. Posó su mano sobre mi hombro y acercando sus labios a mi oído me susurró:

- Estás increíble hoy, en cuanto te he visto mi sexo se ha puesto en pie de guerra.

- ¡Fede! – le recriminé suavemente, mientras su mano acariciaba mi hombro. Y sólo con ese gesto consiguió que empezara a excitarme.

- Te lo digo en serio, sino fuera porque estamos en un lugar público te hacía el amor aquí mismo.

Yo no podía creer que alguien más joven que yo me estuviera diciendo aquello. Pero era cierto, porque cogió mi mano y la puso sobre su sexo erecto añadiendo:

- Mira como estoy.



Esta vez en lugar de alarmarme o apartar mi mano, la dejé. Me gustaba la sensación de saber que alguien más joven que yo se excitaba viendo mi cuerpo semidesnudo. Noté un sexo duro, grande, e inquieto y esa sensación me encantó, tanto que sentí como mi sexo se humedecía de nuevo y no pude evitar acercar mis labios a los suyos y besarle profundamente, buscando su lengua dentro de su boca y tratando de darle el más profundo de los besos....

No hay comentarios:

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...