domingo, 29 de mayo de 2011

Me inspiras

Me inspiras, haces que todos mis sueños se hagan realidad, me haces vivir mil y una historias, todas contigo, todas gracias a ti. No sé como lo consigues, sólo sé que estás ahí, que te tengo y te necesito, que eres esa luz que ilumina mis más secretas fantasias. Te quiero, te sueño y en mis sueños eres perfecto, el hombre al que quiero, y me encanta soñarte, hacerte mio en la oscuridad de nuestra ensoñada habitación, ser tuya sobre nuestra cama ese lugar donde todo es perfecto, donde sólo existimos tu y yo.


martes, 17 de mayo de 2011

EN LA PENUMBRA

En la penumbra de un pasillo cualquiera, nuestros pasos se detienen, mi mano cogida a la tuya, no sé suelta aunque tú te detienes. Te apoyas sobre una pared y me susurras: "Ven aquí", mientras tu mano me atrae, nuestros cuerpos se pegan, nuestros labios también. Tus manos acarician mi rostro y me susurras mirandome a los ojos: "te quiero", "Te quiero" respondo yo y otro beso nace entre nosotros, tus manos se adentran por mi falda, mi piel se eriza, la tuya también y tras los besos siguen las caricias, la ropa cae al suelo y de pie apoyado en la pared, me penetras, me posees, me haces tuya y yo me siento dichosa, feliz. Te tengo dentro, eres parte de mí y soy la mujer más feliz del mundo. Nuestros cuerpos bailan al son del amor, hasta que rendidos y llenos el uno del otro caen al suelo, nos abrazamos. Somos uno, el uno del otro.





martes, 10 de mayo de 2011

viernes, 6 de mayo de 2011

Nuestro secreto


Acudí a tu despacho con la excusa de presentarte un presupuesto y sabiendo que lo que ocurriría después solo tú y yo lo sabríamos. Todo el mundo era ajeno a nuestras intenciones, que no eran las de revisar un presupuesto precisamente, sino la de acordar otra de nuestras citas secretas, esa que guardamos celosamente y que nos hace aumentar nuestro deseo día a día.
Al llegar a tu puerta me sonreiste de esa forma que solo tú sabes hacer y yo me sentí el hombre más feliz del mundo por tenerte, por admirarte, por quererte. La cerré tras de mí, aproximándome hasta tu mesa y sosteniendo tu mano entre las mías te miré para descubrir en tus ojos el deseo mutuo que nos envuelve en cada encuentro.
No fue difícil quitarte tu chaqueta para descubrir con asombro que no llevabas nada debajo. Una vez más tu cuerpo me encandiló y mi erección se hizo notar. Tu mano lo corroboró acariciándome por encima del pantalón al tiempo que yo acariciaba uno de tus preciosos senos.
¿El resto?... Es nuestro secreto.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...