lunes, 16 de diciembre de 2013

Sesión privada

Me quisiste regalar algo muy especial, pero yo no adivinaba a saber de qué se trataba, aunque imaginaba que era uno de tus endiablados juegos. Me hiciste sentar sobre aquel sillón, ataste mis manos a la espalda y solo me dijiste que observara detenidamente algo que, según decías, iba a dejarme completamente anonadado y no fallaste: una vez más no solo me dejaste anonadado, sino completamente extasiado al ver esa sesión privada que me tenías preparada, desnudándote lentamente y ofreciéndome tu cuerpo de la forma más erótica que jamás hubiera soñado, quedándote solo con tus zapatos de tacón, unas medias de seda y unas braguitas super sexys que realzaban tu belleza y tu sensualidad. Cuando te insinuaste con mirada pícara e inocente y te sentaste sobre mí, mi cuerpo se estremeció. Apoyada sobre los brazos del sillón comenzaste a moverte lascivamente alante y atrás ronroneando como una gatita, haciendo que nuestros sexos se tocaran por encima de nuestra ropa, hasta que conseguiste hacerme suplicarte que me soltaras, que deseaba tocarte, besarte, abrazarte.... sentirte dentro de mí.


1 comentario:

Andrea Soto dijo...

Un gusto haber llegado aquí. Tus palabras son muy eróticas y placenteras. Un beso.

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